(Español) Trading sin Stop-Loss a pérdida

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No hablamos de stop-loss de emergencia

Siempre es necesario establecer un stop-loss de emergencia; un nivel crítico en el que las operaciones se cierren solas en caso de un evento catastrófico. En el momento que perdemos el control de las operaciones y el mercado sufre un shock que nos pueda arruinar, debemos de tener un mecanismo que cierre todo en un nivel aceptable de pérdida.

Las variaciones de precios en mercados financieros no siguen una distribución normal, por lo que los valores atípicos superan con creces las dos desviaciones estándar típicas de VAR. Esto, sumado con que las variaciones extremas suelen agruparse en sucesos consecutivos, requieren sin duda un nivel global de stop-loss con independencia del estado del mercado. Parte fundamental del trading es establecer siempre dicho nivel máximo de pérdida y ajustar el marco temporal y el tamaño de cada posición para que dicho nivel solo se alcance cuando sucedan eventos inesperados que pongan en riesgo la cuenta de trading y las ganancias hasta la fecha.

Así pues, no voy a hablar del necesario estudio y definición de los niveles de riesgo financiero que deben incorporarse a cualquier sistema de trading o negocio, al punto en el que un negocio ruinoso debe clausurarse para evitar que arrastre a toda la empresa consigo.

No hablamos estrictamente de stop-loss a ganancia

Hay otro tipo de stop-loss que resulta muy conveniente y permite asegurar ganancias. Se trata de una técnica complementaria al aumento y descenso incremental del tamaño de la posición.

Existen varias formas de implementar esta estrategia. Una técnica consiste en abrir más de una posición por operación. Se establecen varios niveles de beneficio. Cuando se alcanza el primer nivel, se cierra una de las posiciones y se asigna inmediatamente un stop-loss a las siguientes a nivel del umbral de rentabilidad de cada posición, de manera que si el precio se vuelve en contra, se cierren todas a la vez y la operación tenga un beneficio positivo.

Este tipo de estrategia también es interesante si, por ejemplo, queremos asegurar un ingreso mínimo al inicio de la sesión para que compense pérdidas en operaciones con mayor riesgo conforme avance el día.

Hablamos principalmente del stop-loss a pérdida

Stop-loss a pérdida es un término que se me acaba de ocurrir para nombrar el tipo de stop-loss al que me refiero. Básicamente es aceptar un nivel inicial de stop-loss que acarree una pérdida inferior al nivel de emergencia como resultado posible de una operación.

Es decir, que permitamos que una operación sea cerrada por un único stop-loss en pérdida sin que el motivo sea que ha habido un evento anormal e inesperado que ha superado el nivel máximo de pérdida global que estamos dispuestos a asumir en nuestra cuenta.

Observemos la siguiente gráfica diaria del para euro-dólar.

La operativa tradicional en los libros de trading sería abrir una operación, establecer un nivel de toma de beneficio (take profit) y uno de pérdidas (stop loss). Supongamos que decidimos comprar en el punto 1 y establecer los niveles de TP y SL según el siguiente diagrama:

Al introducir una orden de compra en el momento 1, sucede que el precio empieza a bajar, en vez de a subir como esperábamos. Al llegar al nivel SL antes de que haya alcanzado el nivel predefinido de toma de beneficios (SL), la operación se cierra con una pérdida en el punto 2.

El principio no es malo, como normalmente acertamos más que fallamos, con unos niveles más o menos equivalentes de SL/TP tenemos una ganancia promedio. Si perdemos más que ganamos, tenemos que cambiar las ratios, de manera que el saldo final sea positivo igualmente.

Incorporamos operaciones de cobertura

Las operaciones de cobertura, hedging en inglés, consisten en posiciones únicamente destinadas a reducir el riesgo. Es muy importante entender este concepto: su función es mitigar el riesgo, no producir beneficios.

En contra de la literatura tradicional, yo opino que la diversificación en trading ha de limitarse a lo mínimo. Dos o tres instrumentos no correlacionados deberían de ser más que suficientes para tener una cartera equilibrada para un trader. Incluso, para un especulador, scalper en inglés, no profesional a muy corto plazo opino que un instrumento, dos a lo  sumo, tendrían que ser más que suficientes.

Uno de los motivos es que para poder operar con éxito hay que estar completamente conectado con el mercado y el activo. Tiene que existir una conexión intelectual total con el mercado, de manera que seamos conscientes de todo lo que está ocurriendo. Esto requiere un nivel de concentración, atención y estructuras mentales muy profundos. Algo que no podemos conseguir si vamos cambiando continuamente de instrumento o mercado, si tenemos distracciones ambientales o un mal estado emocional o cansancio mental. Algo imposible si no se tiene, además, la práctica suficiente producto de años de exposición a los mercados. Algo que no se puede obtener en unas pocas semanas, meses o en un entorno no favorable a la concentración total en el trading.

Como peces en el agua

Me gusta plantearme las sesiones de trading como un día en la piscina. Lo primero que hago es ponerme cómodo en todos los sentidos. Si me apetece un té me lo preparo y me lo llevo a la mesa. Si me apetece tener música o una película, me pongo un segundo equipo específicamente para eso. Buena iluminación, habitación bien ventilada. A veces me puede apetecer tener Facebook o la guitarra a mano. Quiero poder hacer todo lo que desee hacer mientras opero y poder decidir no hacerlo por voluntad propia, no porque no me sea posible hacerlo.

Cuando el espacio de trading está preparado, preparo la plataforma de trading, reviso el mercado y me quedo con uno o dos instrumentos para operar con ellos. Normalmente uno solo.

Tras ello empiezo a analizar ese instrumento hasta que consigo vislumbrar perfectamente qué acciones voy a tomar en función de cómo varíe su precio en cada momento. Y cuando el precio alcanza lo niveles adecuados puedo entrar en el mercado sin stop-loss o con stop-loss. Veamos qué sucede cuando no uso stop-loss.

Lo primero es revisar los acontecimientos esperados relevantes dentro del marco temporal en el que voy a operar. Como normalmente opero gráficas de 1, 5 o 15 minutos; cualquier noticia de alto impacto es relevante para mi operativa. Así que para operar precios no puedo tener ninguna noticia pendiente en menos de una o dos horas. Podría operar noticias, pero aquí estamos hablando de operar un instrumento, no una noticia.

Supongamos que entro en largo y el precio va en mi contra. En vez de usar un stop-loss y cerrar con pérdida, planteo la operación como una operación en la que tengo que ganar sin importar adónde vaya el precio. Esto suena bastante bien y no sin motivo. Existe un 100% de posibilidades de que el precio vaya en la dirección en la que me he planteado ganar.

La filosofía del stop-loss es que mi operación es ganadora si el precio va en una dirección y pierde si va en la otra. En un evento aleatorio esto es que tengo un 50% de posibilidades de acertar. Pero si uso mi nueva estrategia, mis aspiraciones son tener un 100% de probabilidad de ganar; que por mucho que me aleje de dicha probabilidad, siempre es mejor que partir del 50% y alejarme lo mismo.

En trading existe el concepto de ventaja, edge en inglés. Es similar a la ventaja en una carrera. Gana el que aventaja al resto aunque sea por una décima de segundo. Cuando elaboramos sistemas intentamos encontrar una ventaja para explotarla. En un nivel superior de ejecución, la técnica y el método tienen que dejar paso al concepto, a la realización en la que el cuerpo y la mente se adaptan automáticamente al entorno sin una técnica exacta predefinida e inmutable derivada de un proceso activamente analítico.

En las artes marciales chinas esta filosofía es muy evidente. Nombres como “El Rey del Cielo Sostiene la Pagoda” definen técnicas de lucha concretas. Mucho más directo, en el estilo Wing Chun se aprende desde la primera forma Siu Nim Tao (pequeña ideaque los fundamentos del kung-fu según ese estilo son, entre otros movimientos defensivos taan-sao, fuk-sao, bong-sao  u ofensivos como Jung Kuen.

Lo relevante es que más importante que esos movimientos está la idea de línea central, de manera que el luchador puede iniciar un movimiento de brazo ofensivo tipo Jung Kuen (un puñetazo directo), el cual se transforma de forma natural en un movimiento defensivo como bong-sao si el oponente de defiende.

El Gran Maestro Yip Man ejecutando puñetazo y bloqueo.

El practicante lanza puñetazo directo (foto izquierda)  y lo transorma en técnica defensiva (foto derecha) para contrarrestar acción ofensiva de su oponente. Todo ocurre en décimas de segundo en las cuales, de forma intuitiva, el luchador se adapta automáticamente a la situación.

Análogamente, el trading requiere ese tipo de evolución y preparación, donde estamos alineados con el mercado. En la cultura china el Ying y el Yang no existen por contraposición, sino que coexisten en un equilibrio. Igualmente la idea de cobertura implica la coexistencia de fuerzas ascendentes y descendentes en el mercado, no excluyentes unas de otras; de manera que si el trader está inmerso en el mercado puede aprovechar todas para avanzar al igual que un barco de vela aprovecha el viento ajustando las velas según cambia el mismo.

Cobertura de riesgo

Si operamos con cobertura, cuando una operación sale mal nuestra aspiración ya no será cerrarla con un stop-loss aunque no estemos en una situación de emergencia, sino de reducir el riesgo y la pérdida asociados a la misma, a ser posible a cero. Asimismo nos mantendremos centrados en el mercado para aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece.

Revisemos la operación anterior con cobertura de riesgo.

Abrimos orden de compra en punto 1.oc, tras lo que vemos que el precio no va hacia donde pensábamos. En el punto 2.ov detectamos que el precio no va a seguir hacia nuestro nivel de TP (la línea verde), entonces vendemos 1.5 veces la cantidad con la que entramos la orden de compra. Para poder hacer esto no entramos con una posición total en 1.0c, sino con 1/4 de la posición que usábamos cuando hacíamos stop-loss.

En el nivel 2.c, la venta tiene un beneficio del doble de la pérdida que soportamos por la compra en 1.oc. Además es un nivel de toma de beneficios para la venta que realizamos, así que cerramos la operación de cobertura. Aunque cerráramos la operación con la compra en negativo, al haber ingresado ya el doble de lo que llevamos de pérdida, el saldo sería positivo en este nivel tan bajo. Lo haríamos si no viéramos posibilidades de que el precio suba, pero supongamos que sí las vemos en este caso.

Decidimos no incrementar la posición aunque pensamos que el precio va a subir. Podríamos incrementar la posición ya que nuestro tamaño es 1/4 de lo que estamos dispuestos a operar en una sola operación. Para simplificar no lo hacemos.

Tras el cierre de 2.c, el precio va subiendo hasta nuestro nivel de beneficio y cerramos con el beneficio esperado más el importe de la cobertura en el mejor escenario posible.

A nivel psicológico y emocional, una vez adquiridas las destrezas para operar con cobertura, en mi opinión es positivo considerar la opción siempre que sea posible, pues no tiene solo un efecto positivo financieramente, sino que nos mantiene más inmersos en el mercado y requiere que comprendamos mejor su funcionamiento.

El uso de stop-loss también tiene la ventaja de ser más simple y obligarnos a buscar los mejores niveles de precio posibles, mientras que la estrategia de cobertura asume que no hay entrada óptima, sino gestión de la operación óptima. En función de la volatilidad y estabilidad del mercado un stop-loss puede ser más peligroso que una cobertura también en tanto que sea más o menos fácil asegurarnos cuáles van a ser los niveles de oscilación de los precios.

Pero, como hemos visto, hay siempre que darle la vuelta a todos los conceptos y buscar la ventaja yendo un poco más allá de los límites establecidos y conocidos.

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